Diario El Comercio de Asturias (21/07/2014)
Un día Emilio Peña observó cómo frente a su portal de La Florida, en una zona porticada, varios niños de corta edad jugaban con patinetes y triciclos. Se lanzaban desde lo alto de una cuesta para intentar alcanzar la máxima velocidad posible. Temió que alguno se hiciera daño. No en vano, uno de ellos terminó chocándose contra una columna sin lesionarse de gravedad. « ¿Y si lo hubiese hecho? Eso fue lo que me pregunté», explica. Tras mirar las escrituras de su casa y la normativa municipal ya tiene la respuesta: la responsabilidad civil es de la comunidad de propietarios.
Peña lo sospechaba porque son los dueños quienes tienen que hacerse cargo de la limpieza y el mantenimiento de las zonas porticadas y patios interiores abiertos al paso. «Algunas comunidades han hecho que su seguro cubra también esas zonas, pero hay muchos que no lo saben porque en las escrituras no está plasmado que esas zonas sean de uso público», incide el presidente de la Asociación de Vecinos de La Florida.
El pasado verano, según llegó a sus oídos, un niño tuvo un accidente en una de las zonas de juego de los patios interiores. «Nos contaron que la familia reclamó al Ayuntamiento y al final fue la comunidad quien tuvo que hacerse cargo», explica. Desde la asociación decidieron que esta situación no era «equitativa ni justa» y realizaron un escrito tras asesorarse jurídicamente y estudiar lo que ocurría en otras ciudades con la misma problemática. La letrada María Zancada se encargó del informe.
«Vimos, por ejemplo, que en la localidad vasca de Llodio el Defensor del Pueblo recomendó al Ayuntamiento asumir los gastos de mantenimiento y conservación de una plaza privada de uso público», expresa la letrada. Porque eso es lo que dice el Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad, resalta que esas zonas son espacios privados de uso público. «Algunos vecinos intentaron cerrar el paso para evitar problemas y el Ayuntamiento lo impidió», revelan.
Pagan los vecinos
Sin embargo, la limpieza y mantenimiento corre por parte de los vecinos. Dicen que los empleados del servicio municipal tienen orden de no entrar en esa parte de la acera que discurre bajo los soportales, «por donde pasa cualquier persona. De hecho, el 90% de los peatones que los usan no son residentes en la comunidad, recrimina Peña.
La iglesia del barrio tenía en la acera que la rodea varias baldosas rotas por el uso. El párroco lo comentó a la asociación de vecinos y esta al Ayuntamiento. «El concejal dijo que lo solucionarían rápidamente». Así fue. En poco tiempo se contrató a una empresa que realizó los trabajos de reparación, «pero cuando repararon las baldosas, como estaba en zona de soportales, la empresa encargada de realizar las obras nos mostró un papel en el que se indicaba que era competencia del propietario. Tuvo que pagar la iglesia», comenta.
Quieren que eso no ocurra de nuevo y que no tengan que pasar años hasta que se solucione como, por ejemplo, ocurrió en Plasencia. Allí, tras una década de lucha, los vecinos de una urbanización llamada Jardines del Jerte II consiguieron que el Ayuntamiento asumiera seis viales y que el plan general diera solución a las calles privadas de uso público. Esos vecinos se gastaron unos 60.000 euros en el mantenimiento de sus calles, hasta que el Ayuntamiento se hizo cargo de la conservación, mantenimiento, iluminación, limpieza y pavimento o redes de saneamiento.
Alternativas
Sabemos que existen distintas soluciones. También se pude compensar económicamente a las comunidades y lo que queremos es sentarnos a buscar una solución. No pretendemos que el Ayuntamiento asuma la titularidad, pero sí que se busque una solución», incidió Zancada. Ese informe elaborado por el colectivo vecinal, arropado en este caso por la Federación de Asociaciones de Oviedo, se presentó hace un par de meses al concejal de Urbanismo, José Ramón Pando. «Le sorprendió que hiciéramos esa reivindicación sin que hubiera pasado nada, pero no vamos a esperar a que haya un accidente grave para regular el asunto», protestó Peña.
Ahora permanecen a la espera de que el Consistorio les dé una respuesta, mientras otras asociaciones como la de La Corredoria ya se han interesado por la polémica. Es algo que afecta a muchas zonas de toda la ciudad, recordó Peña. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento ha estado inmerso en un largo pleito por el uso de otras zonas porticadas, en este caso de la plaza de El Fontán. El juez concluyó que las terrazas hosteleras no podían usar los soportales de la plaza porque aunque eran espacios privados, su uso era público y debían dejar paso.